Un trabajo de campo sobre la estética y los contenidos de determinadas webs con fines exclusivamente comerciales.
Una primera aproximación: la estética también comunica
Observar cómo se presentan los servicios de tarot y esoterismo en Internet permite identificar algunas prácticas recurrentes en el diseño, la comunicación comercial y la construcción de una imagen profesional.
Como autora de artículos sobre tarot y conocedora de este campo, he dedicado dos meses a observar y analizar 75 páginas web de carácter exclusivamente comercial, todas de España. Las seleccioné mediante búsquedas por palabras clave, como «tarot por teléfono», «lectura de cartas gratis», «amarres de amor» o «abrecaminos», sin limitarme a las primeras posiciones de los resultados. El trabajo se ha centrado en los distintos elementos que configuran su diseño: tipografías, paletas cromáticas, imágenes, composición, distribución de los contenidos, recursos gráficos y organización visual. La experiencia resulta, cuando menos, curiosa: las soluciones estéticas y los criterios de presentación encontrados ofrecen un interesante motivo de reflexión.
Conviene aclarar que estas observaciones no pretenden constituir un estudio estadístico ni representar la totalidad de las páginas dedicadas al tarot y al esoterismo. Su objeto es analizar los recursos y criterios de diseño utilizados para presentar servicios y productos en una muestra de páginas españolas, centrada sobre todo en tarot telefónico y rituales.
La primera impresión suele venir determinada por la imagen. Los colores, las tipografías, las fotografías, la distribución de los contenidos y la facilidad de navegación forman parte del lenguaje de una página. No son elementos completamente independientes de aquello que se pretende comunicar.
Y aquí comienza el problema: en ocasiones, la presentación visual parece haber seguido un camino completamente distinto al del contenido.
Este trabajo parte de una idea sencilla: quien quiere vender un producto debe respetar al público y respetarse a sí mismo como profesional, y la imagen es la primera muestra de ese respeto.
1. Arqueología estética de las primeras generaciones de Internet
Algunas páginas parecen haberse quedado detenidas en una etapa muy concreta de la evolución de Internet. Nos encontramos con fondos negros acompañados de verdes neón, amarillos estridentes o violetas eléctricos; degradados intensos, destellos, estrellas animadas y otros recursos que recuerdan a las primeras páginas personales de los años noventa y principios de los dos mil.
El color no es un elemento neutro: la investigación en diseño y publicidad lo vincula con las emociones y con las decisiones de compra (González Trueba, 2024). Conviene, por tanto, elegirlo con intención.
No faltan las tipografías informales, entre ellas la más reconocible de todas, Comic Sans, pensada originalmente para los bocadillos de un cómic, ni los rosas fosforito, los efectos de relieve, las sombras, los textos en movimiento, las mayúsculas y las negritas utilizadas sin una jerarquía clara. En ocasiones, la página parece una acumulación de elementos que compiten entre sí por captar la atención del visitante.
También encontramos imágenes de bolas de cristal, gatos negros, brujas, velas y otros recursos gráficos que se han convertido en una especie de repertorio visual del esoterismo comercial.
No hay nada malo en recuperar deliberadamente una estética antigua. El diseño retro puede tener personalidad, intención e incluso encanto. El problema aparece cuando no existe una decisión estética reconocible y la acumulación de recursos termina dificultando la lectura y la comprensión.
Una página web no necesita parecer una publicación de lujo ni seguir la última tendencia del diseño. Necesita, al menos, cierta coherencia entre lo que presenta y lo que pretende comunicar.
No se trata de imponer un gusto personal, sino de reconocer que la presentación también forma parte de la responsabilidad de quien publica.
2. La imagen también transmite confianza
La estética no garantiza la calidad de un contenido. Una página visualmente impecable puede ofrecer información superficial, afirmaciones sin fundamento o servicios de escaso valor. Del mismo modo, una página sencilla puede contener un trabajo excelente.
Sin embargo, cuando una web tiene una finalidad comercial, su presentación adquiere una dimensión adicional. El color y la tipografía influyen en cómo se percibe un contenido y en lo creíble que resulta (Pozo García y Enríquez Fierro, 2025). El visitante necesita, además, localizar la información, comprender qué se ofrece, conocer las condiciones y distinguir entre los contenidos informativos y la publicidad.
Quien cobra como si ofreciera un servicio de lujo debería cuidar mucho más su imagen: pedir confianza por adelantado y presentarse como un aficionado es una incoherencia que se nota antes de leer una sola línea.
Esto es especialmente importante en las páginas que, además de ofrecer consultas, comercializan productos esotéricos: velas, minerales, inciensos, amuletos y otros objetos asociados a determinadas prácticas.
En estos casos, las fotografías, las descripciones, la organización del catálogo y la claridad de la información forman parte de la experiencia de compra. Una imagen cuidada no demuestra que un producto sea de calidad, pero una presentación descuidada tampoco contribuye a generar confianza.
La finalidad comercial no es incompatible con el rigor ni con una presentación digna. Lo que resulta cuestionable es utilizar la apariencia de conocimiento para revestir de autoridad cualquier afirmación o producto.
3. Cuando hablamos de rituales
Hablar de rituales exige conocer el contexto en el que se inscribe una práctica y comprender el significado de sus elementos, no limitarse a enumerar velas, colores y esencias. Un ritual puede estudiarse desde perspectivas culturales, históricas, antropológicas y simbólicas, y su significado no se agota en una receta.
Lo que muestra el trabajo de campo es otra cosa: al menos 9 de las 75 páginas revisadas utilizaban Comic Sans y al menos 27, más de un tercio, uno de dos rosas intensos de tono magenta (#C71585 o #D10074). No se habla de rituales en Comic Sans y rosa fosforito, porque el contenido requiere coherencia con su presentación y el lector tiene derecho a conservar la concentración sin sufrir ataques de risa. No defiendo una estética solemne, oscura o necesariamente tradicional; defiendo el criterio: el lenguaje visual debe acompañar al contenido, no convertirlo involuntariamente en una parodia.
Hay además una cuestión de fondo. Prometer que alguien conseguirá atraer a una persona determinada, recuperar una relación o despertar sentimientos mediante la repetición de una receta no es una explicación del simbolismo ritual, sino una promesa de resultados, y más delicada aún cuando quien llega atraviesa dificultades afectivas. Quien publica estos contenidos responde del lenguaje que utiliza y de las expectativas que despierta.
Yo no podría hacer un ritual con algo así: me da la risa. Y si me la da a mí, que conozco este campo, imagina a quien busca ayuda de verdad.
4. El conocimiento no se sustituye con una receta
En el ámbito del tarot, como en cualquier otro campo de conocimiento, la experiencia y el estudio son importantes. Conocer los arcanos no consiste únicamente en memorizar una serie de significados o reproducir interpretaciones que circulan de una página a otra.
El simbolismo requiere observación, contexto, capacidad de relacionar conceptos y, sobre todo, criterio para interpretar.
Una explicación puede ser sencilla sin ser superficial. No es necesario recurrir a un vocabulario complicado para demostrar conocimientos, ni llenar un texto de referencias para darle apariencia de profundidad.
La rigurosidad se encuentra en la consistencia de lo que se afirma, en la capacidad de explicar por qué se sostiene una interpretación y en la honestidad de reconocer los límites del propio conocimiento.
La mediocridad aparece cuando se sustituye la reflexión por fórmulas repetidas, el conocimiento por recetas y el criterio por un repertorio de expresiones comerciales.
También aparece cuando se confunde la cantidad de publicaciones con la calidad del trabajo. Publicar mucho no significa necesariamente aportar algo nuevo. Repetir una idea con diferentes palabras tampoco la convierte en una aportación original.
5. La responsabilidad de quien publica
Quien escribe sobre tarot, simbolismo o prácticas rituales participa en la construcción de un discurso que otras personas pueden utilizar para interpretar sus experiencias.
Por eso conviene preguntarse qué se está ofreciendo realmente al lector. ¿Una explicación? ¿Una reflexión? ¿Una interpretación simbólica? ¿O una promesa diseñada para despertar una expectativa que difícilmente puede justificarse?
La diferencia no es menor.
La actividad comercial puede formar parte de este ámbito, pero no debería servir de excusa para abandonar cualquier exigencia intelectual o ética. Ofrecer un servicio no exime de la responsabilidad de explicar con claridad qué se está ofreciendo.
Tampoco conviene confundir el conocimiento con la capacidad de utilizar palabras atractivas, imágenes sugerentes o fórmulas que despiertan curiosidad. El envoltorio puede captar la atención durante unos segundos, pero es el contenido el que determina si merece la pena permanecer.
La libertad creativa no está reñida con el decoro. Si no tienes gusto, al menos ten decoro. Los ojos del lector también merecen consideración.
6. Una cuestión de criterio
Después de observar numerosas páginas, la cuestión no reside exclusivamente en la estética. La imagen es apenas la primera puerta de entrada a un problema más amplio: la relación entre lo que se presenta, lo que se afirma y lo que realmente se conoce.
La diferencia está en el criterio, en la capacidad de elaborar un pensamiento propio y en el respeto por aquello sobre lo que se escribe. Hay diseños antiguos con contenidos excelentes y páginas modernas que no aportan nada: la imagen por sí sola no decide, pero tampoco es inocente.
Las técnicas se pueden aprender, las tendencias se pueden imitar y las estrategias comerciales se pueden copiar. Pero ninguna cantidad de purpurina puede sustituir al conocimiento. Quien quiera vender un producto debe respetar al público y, antes que a nadie, respetarse a sí mismo como profesional.
Referencias
González Trueba, V. (2024). La importancia e influencia del color en el diseño gráfico y la publicidad [Trabajo de Fin de Grado]. Universidad Rey Juan Carlos. https://hdl.handle.net/10115/40390
Pozo García, A. J., y Enríquez Fierro, C. S. (2025). Psicología visual aplicada: análisis del impacto del color y la tipografía en la comunicación digital. Religación, 10(46), e2501481. https://doi.org/10.46652/rgn.v10i46.1481





